Soy Ayi, de Ayelen (Alegría en mapuche), brujita de nacimiento, médium, canalizadora, comunicadora animal, actriz y docente de teatro.
Podría decir que el arte y la espiritualidad son una sola cosa y, junto a mis maestros peludos (mis animales), mi gran trípode con el cual sostengo mi existencia.
Me gusta ver la vida como una peli; sin magia ni ángeles de cuatro patas no entendería mi paso por este plano.
El arte y la actuación pero por sobre todo la música y el baile me transportan a lugares que no conozco y, a la vez, se sienten familiares. Me hacen muy feliz y expanden mi conciencia: son mi meditación.
A nivel terrenal estudie licenciatura en actuación y formación docente (U.N.A), también estudié diseño de indumentaria (F.A.D.U), estudié maquillaje, me inicié en Registros Akashicos, estudie velomancia, trabajé en cine, publicidad, teatro, stand up, improvisación teatral, formé Ayi TV, grabé mi propio podcast, soy productora, diseñadora, editora, locutora y creativa en todo lo que ves en redes.
Si hay algo que no tiene límites, es la exploración personal.
¡A eso venimos! A jugar y jugar. Gracias a observarme puedo ver y entender cómo cada experiencia me llevo a otra y hoy forman un todo: Ayi Canay.
La naturaleza es mi maestra: Córdoba, el río y sus piedras son mi conexión con el universo.
Desde pequeña sentí que mi misión era tener voz por los animales no humanos, hablaba con las plantas, los animales, y mis amigos «imaginarios», jugaba a la casita del bosque mientras recolectaba «frutos» entre miles de mundos que creaba, por mas que sea en el balcón de la casa de mi madre, y aquí estoy, militando desde las redes y en cada encuentro social, concientizando sobre el maltrato y la explotación animal, y dando voz —literalmente— a sus mensajes, e invitando a explorar este mundo mágico del cual puedo formar parte.
Considero que los animales no existen para nosotros. No son comida, no son objetos de experimentación, no son entretenimiento (zoológicos, acuarios, equitación, carreras, peleas), no son transporte (tracción a sangre) y, mucho menos, merecen ser traficados o comprados por nadie.
Son seres sintientes, como vos y como yo.
Cada día que pasa sigo definiendo quién soy, ajustando tuercas y permitiéndome cambiar.
Invito desde todos mis espacios a desaprender y volver a reformular lo que nos enseñaron como correcto o verdad, para juntos/as sembrar nuevas semillas.
«LA MAGIA ES UN CONDIMENTO FUNDAMENTAL PARA NUESTRA EXISTENCIA AL IGUAL QUE NUESTROS MAESTROS DE CUATRO PATAS»
El Akasha es la sustancia primordial a través de la cual todo se formó: es la sustancia creativa y generadora de todos los universos.
Todo queda registrado en el éter, en el corazón o núcleo del Akasha. Tomando el éter como energía inmaculada y sutil.
Por ende, los registros akáshicos son los registros del viaje del alma, a través del espacio-tiempo material e inmaterial.
Son la mente fotográfica de Dios, del universo o energía creadora. Algo que distingue esta lectura de otras técnicas es que se basa en el desarrollo espiritual concediendo la energía necesaria para lograr recibir la información de planos más elevados (habría que explicar cómo se piensan los planos) para orientar al consultante acerca del camino más propicio a tomar en los hechos de su vida actual. Es una terapia evolutiva.
Como canal, la apertura de registros permite acceder a la información de la biblioteca de tu alma (a través de mi chakra corona, sostenido por mi chakra corazón). Así, es posible para quien canaliza ver, sentir, transcribir lo que tus guías, maestros espirituales, ángeles y/o ancestros muestran, para entregártelo.
Si bien no es futurología, es posible que se muestre información sobre algún evento de tu futuro cercano. En ese caso, es porque ya existe una acción orientada hacia ese suceso.
Las sesiones de registros akáshicos son espacios donde se recibe información que puede resultar muy movilizante.
En caso de estar haciendo tratamiento psicológico y/o psiquiátrico, sugerimos que se consulte previamente con su/s terapeuta/s.
La sesión de registros akáshicos es digital y dura una hora. La sesión consta de tres preguntas o tópicos a desarrollar.
Se complementa con mensaje de una carta oráculo y se lee una canalización de libro de ángeles para vos.
La sesión de registros akáshicos para un animal es digital y dura una hora y cuarto. La sesión consta de tres preguntas o tópicos a desarrollar sobre el animal. Se complementa con mensaje de una carta oráculo y se lee una canalización de libro de ángeles para vos.
La sesión de registros akáshicos para dos animales es digital y dura una hora y media. La sesión consta de tres preguntas o tópicos a desarrollar sobre cada animal. Se complementa con mensaje de una carta oráculo y se lee una canalización de libro de ángeles para vos.
La sesión de registros akáshicos para tres animales es digital y dura dos horas. La misma consta de tres preguntas o tópicos a desarrollar sobre cada animal. Se complementa con mensaje de una carta oráculo y se lee una canalización de libro de ángeles para vos.
Regalá una sesión de registros akáshicos con una tarjeta personalizada. La sesión puede ser para humano, uno, dos o tres animales. La gift card es digital y tiene una validez de 30 días hábiles para ser canjeada, luego de confirmada la compra. El valor varia según lo que gustes regalar.
La sesión de registros akáshicos derivada es únicamente para personas y la lleva a cabo una canalizadora de nuestro equipo.
La modalidad es asincrónica a través de audios vía Whatsapp o en vivo por videollamada.
Los registros akáshicos son los registros del viaje del alma, a través del espacio-tiempo material e inmaterial. Son la mente fotográfica de Dios, universo, energía creadora.
Es una terapia evolutiva, que se basa en el desarrollo espiritual. Durante la sesión, vas a recibir información de planos más elevados para orientarte sobre el camino más propicio a tomar, en situaciones de tu vida actual.
La lectura de registros permite acceder a la información de la biblioteca de tu alma. La canalizadora accede a través de su chakra corona, sostenido por el chakra corazón. Así, es posible ver, sentir, transcribir lo que tus guías, maestros espirituales y/o ancestros muestran, para entregártelo.
Si sentís el llamado de abrir tus registros o los de tu animalito es porque es el momento. Si existe la duda, es mejor esperar.
Recordá que el momento en que llega tu sesión es el momento correcto para que recibas el mensaje que precisás.
Si, se puede preguntar por animales o personas fallecidas. Con el nombre del animal o persona, abrimos tus registros y a través de ellos podemos acceder a su alma o invocarlo para que nos brinde mensajes.
Si, se puede consultar sobre vidas pasadas. Tus guías mostrarán información sobre una vida pasada sólo si ésta puede ayudarte en algún aspecto de tu presente.
No se puede asegurar que vamos a obtener esa información.
Si preguntás por el origen de un patrón, síntoma o vínculo, es posible que muestren de dónde viene, para que puedas entenderlo y/o destrabarlo. Esto aplica tanto a vidas pasadas como a momentos previos de tu vida presente.
La información que se recibe durante las sesiones puede ser íntima y sensible, generalmente es información que tranquiliza y se encuentran respuestas a diversas inquietudes.
Recomendamos que tomes ese día con calma y estés lo más libre de actividades que sea posible.
La sesión es un espacio individual, por eso es requisito estar solo, por más que se realice a distancia.
Para canalizar en las sesiones de animales, se abren los registros del animal y también los de su humano. Por lo tanto, pueden aparecer mensajes para la persona también. Como puede ser información muy íntima, recalcamos que se trata de un espacio individual y personal.
Son la mayor parte de mi vida, por no decir toda. Acompañan cada proceso, me ven en los peores momentos de crisis, de ansiedad, de felicidad, de baile (jamás entienden qué pasa). En cada centímetro de mi ser, ellos. Maestros y guías en mi camino terrenal y espiritual.
Quienes tuvieron sesiones conmigo bien saben que siempre están presentes.
Delante de mi cara, arriba de mi cuaderno, en mis pies, pidiendo abrazos mientras yo canalizo. Compañeros les queda chico. Muy chico.
Angeles guardianes encarnados en forma de peluche. Y una vez que se desprenden de su cuerpo físico, siguen siendo esos ángeles en un plano más elevado. Envío un beso al cielo para Teo, Simón y Mía , pues también son parte de este ejército de amor que me acompaña.
Su misión? Conectarnos con nuestra sensibilidad más profunda, agrandarnos el corazón entendiendo que todo ser siente y ama. La base de nuestro mayor aprendizaje en la tierra.
Olivia, mi mejor amiga, extensión de mi ser a todo nivel. Amelia mi tercer ojo (ella tiene uno solo) gorda bebé de mamá que enseña paz y relax. Fabio, la comunicación, el agite, el hijo varón humano de 13 años que jamás tendré. Y Vito, mi primer perro, mi viejito hecho de papel en el viento, el hogar, el amor, la fragilidad y dulzura hechos pelitos.
Amo tanto a cada uno de ellos, a los que partieron, a los que están y a los que vendrán, que no me alcanzan las palabras y me explota el corazón tanto amor. Simplemente…
GRACIAS GRACIAS GRACIAS
AMORES DE MI VIDA HOY Y SIEMPRE
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